Micropigmentación en Madrid

 
 

¿QUÉ ES LA MICROPIGMENTACIÓN?

Denominamos Micropigmentación a la técnica consistente en la introducción de pequeñas cantidades de pigmentos a un nivel superficial, en epidermis, con fines correctivos y de embellecimiento.
Como diferencia principal del tatuaje clásico, podemos distinguir en la Micropigmentación, la profundidad, que es mucho menor que en aquel, y la composición de los pigmentos utilizados, con base de glicerina.
Estos aspectos fundamentales, nos permitirán que la Micropigmentación vaya difuminándose con el paso del tiempo y se puedan efectuar correcciones en futuros retoques.

HISTORIA DE LA MICROPIGMENTACIÓN

La primera noticia que se tiene del tatuaje en el terreno de la medicina se remonta a 1.850. En un principio se utilizaba para cambiar marcas de nacimiento y cicatrices. A partir de la Segunda Guerra Mundial ya existían tratados en los que se describía el uso de la Micropigmentación como técnica para correcciones de labios, cejas y párpados con diferentes tipos de colorantes.

Aunque el tatuaje siempre ha formado parte desde antiguo de diversas culturas, la técnica de la Micropigmentación se abre camino en el mundo de la belleza como maquillaje facial permanente, llegando a ser muy popular. De esta forma evolucionarán dos industrias paralelas con marcadas diferencias: la del tatuaje y la del maquillaje permanente.

Mientras el tatuaje se realiza en todo el cuerpo, con técnicas y diseños muy básicos, la Micropigmentación se centra principalmente en el rostro, cicatrices, areolas y otras discromías.

A mediados de 1.970, se comienza a considerar el tatuaje artístico como un elemento "prohibido" en la sociedad, pero en cambio a principios de 1.980, el maquillaje permanente genera una gran demanda.

En Asia, en ciudades como Hong Kong y Taiwán, la Micropigmentación resurgirá como industria antes que en Estados Unidos especializándose en la fabricación de pigmentos y materiales para esta técnica. Esta demanda se extenderá a París y de allí a toda Europa.

Los primeros equipos eran muy rudimentarios. Consistían en una caña de bambú con una aguja sencilla incrustada en la misma y una gama de colores muy básicos. Sin embargo, no tardaron mucho en aparecer instrumentos más manejables y específicos para el maquillaje permanente, así como una gama de pigmentos más extensa, con colores naturales y se desarrollaron técnicas más refinadas.

A principios de 1.990 comenzaron a introducirse en Estados Unidos máquinas eléctricas con componentes desechables, con las cuales la mayoría de los técnicos trabaja en la actualidad.

Los pigmentos utilizados en Micropigmentación, son de alta calidad, superando todas las pruebas, tanto físicas como químicas para obtener los mejores resultados en los tratamientos.